Cincuenta innovaciones que han cambiado el mundo

Autor:  Tim Harford

Conecta Editorial

 

 

Por:  Ignacio Soret de los Santos

(ESIC Business & Marketing School)

 

RESEÑA

 

«Cada nuevo libro de Tim Harford es motivo de alegría» es uno de los testimonios de portada. Ciertamente, nada más alejado de la realidad, las 50 innovaciones que han cambiado el mundo son algo más que eso. La influencia en los hábitos y sentimientos de la gente están detrás de lo que sólo parecen innovaciones. Afectan a ganadores y perdedores, a la reinvención de cómo vivimos, a las ideas sobre ideas, a la economía, la tecnología o la historia. Es una historia acerca del ingenio humano y, también, sobre los sistemas invisibles que nos rodean: la cadena de suministro global, la información omnipresente, el dinero. Comienza con el arado. Sí, el arado. Una máquina simple, pero con gran poder transformador. Fue el principio de la civilización. Hizo posible la economía moderna; la agricultura comenzó en serio. Y con ella, gobernantes y gobernados, amos y sirvientes: una desigualdad que en la riqueza que era desconocida para las sociedades de cazadores-recolectores. Así, también aparecen reyes y soldados, burócratas y sacerdotes, ya sea para organizar la sociedad con inteligencia o para vivir de forma ociosa del trabajo de los demás. Y con todos sus beneficios y desigualdades, los diferentes tipos de arado llevaron al surgimiento de diferentes tipos de civilización. También reconfiguró la vida familiar. Era un instrumento pesado, cosa de hombres; hasta se atreve a especular el autor que, dado que la mujer permanecería más tiempo sola en casa, el arado incrementó el control de los hombres sobre la actividad sexual de las mujeres. Todo eso. Si el arado fue capaz de todo eso, ¿de qué no será capaz la tecnología 5G venidera, por ejemplo? Los que no comprenden los beneficios de adopción de las nuevas tecnologías se les llamó, en un momento dado, «luditas». Algunos economistas hablaron incluso de la «falacia ludita», esa creencia discutible en que el progreso tecnológico produce un desempleo masivo. Los primeros fueron los tejedores y obreros textiles que destruyeron telares mecánicos en Inglaterra hace doscientos años. El tiempo puso las cosas en su sitio. La revolución industrial aumentó tanto la riqueza como la del total de personas que trabajaban incluso en la industria textil. Los luditas, en realidad, no destruyeron telares porque pensaran que esos empobrecerían a Inglaterra, sino porque temían, con razón, que los empobrecerían a ellos. Nuevos ganadores y nuevos perdedores. De la misma manera podríamos hablar del gramófono o del alambre de púas. Este último invento cambió lo que no pudo cambiar la Ley de Asentamientos Rurales. Al principio, nadie era dueño de nada: la tierra era un don de la naturaleza o de dios. El primer hombre que valló la tierra con alambre de púas y dijo «esto es mío» encontró hombres simples que lo creyeran. Según Rousseau, fue el verdadero fundamento de la sociedad civil. La legalidad es abstracta. Para obtener los beneficios de ser propietario de alguna cosa, también debemos ser capaces de imponer nuestro control sobre ella. Y en muchos otros sectores, hoy en día, sigue librándose la batalla

para ser propietario de los que nos pertenece en la teoría. La función de poner en contacto a personas con necesidades parecidas es una de las maneras más profundas en que internet está reconfigurando la economía. Pero la confianza es un componente esencial en los mercados y la economía compartida quizá carezca de los elementos básicos de la confianza. Por ello, alguien introdujo la información del vendedor. Ambas partes, comprador y vendedor, se califican después de una transacción. Si dormimos en un piso Airbnb, puntuamos al anfitrión y este nos puntúa a nosotros. Tal vez este capital de reputación que se crea en esas páginas web acabe siendo más importante que la capacidad crediticia. Pero también hay perdedores. Empresas tradicionales están horrorizados por la competencia de estas plataformas internet. Con razón: con facilidad pueden conducir a un capitalismo despiadado. La población de robots en el mundo está aumentando con rapidez: casi el doble cada cinco años. Los robots recogen lechugas, sirven en las barras de las cafeterías, responden al teléfono, transportan paquetes… ¡No desesperemos! Al final, la tecnología siempre ha creado nuevos trabajos para sustituir a los que había eliminado, mejores o peores; depende. Los cambios tecnológicos siempre han creado ganadores y perdedores; y, dicen, los perdedores siempre pueden echar mano de la política si no les gusta cómo están cambiando las cosas. ¿Los robots y la inteligencia artificial provocarán que nos quedemos sin empleo? Un paraíso de sirvientes robóticos nos espera. Pero nuestras economías siempre se han fundamentado en la idea de que las personas obtienen lo que quieren mediante la venta de su trabajo. Si los robots hicieran que esto sea imposible, entonces las sociedades se resquebrajarán a menos que reinventemos el estado del bienestar. ¿Podríamos imaginar un mundo en el que todos recibiríamos una renta regular que colmara nuestras necesidades básicas sin que nadie nos pidiera responsabilidad por ello? Quedan en el libro muchos inventos por tratar: la leche de fórmula, la cocina precocinada, la píldora anticonceptiva, los videojuegos, el aire acondicionado, los grandes almacenes, el contenedor, el código de barras, el ascensor, la criptografía, la consultoría, la propiedad intelectual, el reloj, el plástico, la batería, el banco, la hoja de afeitar, los paraísos fiscales, los antibióticos, el papel, los fondos cotizados, el hormigón, los seguros, la bombilla… el ¡iPhone!…, hasta 50 innovaciones que han cambiado el mundo. A través de fascinantes historias, el autor, Tim Harford, explica cómo la innovación puede cambiar nuestras vidas y alterar el complejo sistema económico mundial. Algunos son una mina para sus creadores; otros fueron en sus inicios un fracaso comercial, unos palpables como el hormigón, otros intangibles como como la responsabilidad limitada de una empresa. Todos, desde el papel hasta la inteligencia artificial, tienen una historia que protagonizar y lo hacen magníficamente en las páginas de este libro: 50 innovaciones que han cambiado el mundo.